28 sept 2012

Capítulo I, el baño.

Me desperté con el ruido de la cisterna. Vi la silueta de Vincent lavándose los dientes y dejando correr el agua del grifo. Yo estaba teniendo uno de mis despertares en el baño, en el suelo, entre el WC y la bañera. Vicent se sentó, comenzó a cagar.

 - Debes creerme si te digo que me he enamorado de ella.
 - Venga ya, Vincent.
 - Para ti todo es más fácil, tienes a Carol siempre ahí.
 - No digas tonterías.

Me levanté del suelo, y me metí en la bañera, que estaba aún con agua del día anterior. O de hace una semana.



 - Ya ni te quitas la ropa para lavarte.
 - No quiero lavarme.
 - Sucio desafortunado. La quiero y la necesito cada noche.
 - Bueno, se habrá ido hace solo un momento, no veo porqué estás tan triste.
 - Porque no sé si vendrá esta noche.
 - ¡Vamos Vincent, por favor! ¡Solo es una puta más!
 - No hables así de ella.
 - ¡Oh! ¿Y cómo quieres que hable de ella? Si tuviera tan solo un poco de dinero me querría lo mismo que a ti.
 - Te digo que te calles.
 - Está bien.

Hubo un largo silencio. El agua de la bañera era más que gris, y no escuchaba a Vincent cagar. Una mosca entró en la casa. Un rayo de Sol dejó de brillar.

 - Creo que no la llamaré esta noche, así me querrá más mañana.
 - Vincent, te lo pido por favor.
 - ¿Acaso tienes envidia?
 - En absoluto.
 - Tienes a Carol.
 - Sí.

Vincent se levantó. No tiró de la cadena. Cerró la puerta. Yo me quedé allí un rato más, flotando en agua turbia. A los pocos minutos decidí salir de allí. Vincent no estaba en la casa. Se había ido.

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