31 jul 2013

Capítulo II, un día de curro.

 — Lou arriba. Hoy es viernes y me tienes que ayudar con el reparto.
 — ¿C...cómo? ¿Otra vez?
 — Sí, así que mueve tu culo de ahí y vístete. No te vendría mal tampoco una ducha— dijo mientras recogía la ropa del suelo.
 — Dame un respiro.

Era cierto que apestaba. No importa. Cojo una camisa nueva y la incorporo a mi personalidad.

 — Lou no me jodas, ¿otra vez esa camisa?
 — ¿Qué le pasa?
 — Que es gris.
 — ¿Y qué? ¿Acaso el gris no forma parte de nuestras incoloras vidas?
 — Sí, pero es que cuando la compraste era blanca.
 — ¡Bah...! Qué sabrás tú.

Llegamos a la misma hora de siempre. Tarde. En mi reloj había dos horas: dormir y tarde. Y siempre llegaba tarde. Incluso a dormir. Vincent se acostumbró, Rick, el que atendía las llamadas, se acostumbró, la limpiadora se acostumbró, el jefe se acostumbró. ¿Qué más daría?